Ring ring, suena el teléfono del despacho de Marta Serrano. Descolgamos, preguntamos quién es y descubrimos que es un nuevo cliente que solicita alguno de los servicios que prestamos como Gabinete de Ingeniería y Arquitectura. Si revisamos nuestras estadísticas, sabremos que el trabajo que precisa el cliente será de índole ingenieril y, generalmente, versará sobre cálculo estructural.
Éstos suelen ser personas especializadas en el sector: arquitectos, arquitectos técnicos u otros ingenieros o despachos relacionados con el sector de la construcción, que ponen en valor la premisa de que el trabajo ingenieril es fundamental y que se requiere de personas expertas con un alto grado de cualificación para que este trabajo sea satisfactorio y de calidad.
Una buena consultoría no sólo arroja la información del programa de cálculo empleado en formatos CAD con escaso tratamiento, sino que utiliza criterios lógicos y eficientes para su dimensionado, conjuga de la mejor forma posible arquitectura con estructura y presta especial atención a que la futura obra sea lo más sencilla posible de construir.
Y es que, para que el resultado que buscan nuestros clientes goce de profesionalidad y seguridad técnica, necesitamos seguir unos pasos que siempre se repiten:
Racionalización y predimensionado
En esta primera tarea se busca una propuesta estructural que goce de seguridad y resulte lo más económica posible. Un trabajo que puede parecer simple, pero que requiere dedicación, agudeza y notable experiencia en diseño y construcción. Porque, como decíamos antes, si queremos aunar las tres patas clave en el desarrollo de un proyecto, debemos contemplarlas desde la primera fase. Y aunque parezca obvio, no todos los estudios emplean la dedicación que requiere.
Dimensionado
Una vez hemos acabado con el predimensionado, se pasa al cálculo estructural y a la edición de la estructura. En este proceso, marca la diferencia la unificación de materiales como son las longitudes de barras corrugadas, la minimización del número de perfiles de acero laminado y, sobre todo, el estudio pormenorizado y visión crítica a la hora de interpretar los cálculos que realizan los programas informáticos. Muchas veces es necesario realizar cálculos a mano o con tablas creadas en el propio gabinete.
Con ello conseguimos abaratar significativamente la estructura y la mano de obra. No es lo mismo tener las vigas del proyecto con dos calibres y refuerzos con longitudes homogeneizadas cada 25-50 cm que con cuatro calibres y barras de longitudes totalmente dispares.
Producto
Finalmente llegamos al último paso, que es el producto que se vende: los planos. Éstos contemplan todos los detalles personalizados y necesarios para el desarrollo de la obra, con cada elemento definido a la perfección de forma ordenada y estética.
Conclusiones
Nuestra metodología de trabajo tiene como ventajas ampliar luces en viviendas que precisan espacios diáfanos por arquitectura, eliminando pilares y abaratando costes, elección del tipo de cimentación más adecuada, o la reducción de costes en mano de obra y tiempo de ejecución.
Y es que todo este proceso es cada vez más importante debido al exponencial crecimiento del precio de materiales derivado de la inflación por múltiples factores, entre ellos el encarecimiento de la energía o la guerra en Ucrania.
Por ejemplo, el precio de una pieza de ladrillo que hace meses podíamos adquirir por 0,13€, hoy ya ronda los 0,95€. El precio del m³ de hormigón se incrementará en unas semanas unos 10€ sobre el precio que ya venía siendo al alza. Y el kg de acero ya ronda los 2€ en el corrugado y 3€ en el laminado, cuando hace unos meses estaba en torno al 1,20 y 1,50€ respectivamente.
El valor del trabajo técnico
El encarecimiento exponencial de los materiales durante este último año ha puesto de manifiesto la importancia de contar con un equipo de especialistas que lleven a cabo un buen trabajo técnico —que pasa por las fases que hemos expuesto— y por la consideración tanto del diseño como de la ejecución.
Y es que el valor de un buen trabajo técnico reside en el ahorro de materiales y en la calidad del producto final. Una constructora puede llegar a rebajar hasta 4€/m² por forjado, y una obra bien editada puede suponer un 15% de ahorro en mano de obra.
Dicho en palabras llanas, contratar un buen trabajo técnico implica que “lo barato, a la larga, no nos salga tan caro”.